El 10 de mayo la institución cumple 93 años de vida institucional y 122 desde que sus ideólogos comenzaron a gestarla.
Publicado: 06-05-2026
La Liga Naval Argentina ha sido protagonista principal de diversos hitos navales y marítimos del país. Desde el nacimiento de las poderosas flotas estatales como lo fueron ELMA e YPF, pasando por el desarrollo de una colosal industria naval hasta el ocaso de la actividad hasta su casi extinción total.
Obviamente, la gesta de Malvinas marcó su devenir a punto tal que el aniversario de su nacimiento formal coincide en el calendario con la triste jornada del 10 de mayo de 1982, día en que las fuerzas piratas británicas hundieron al buque mercante "Isla de los Estados" en el Estrecho de San Carlos.
En el presente la LNA está totalmente abocada -tal como es su mandato institucional- a la concientización marítima y fluvial de la sociedad en general y de la dirigencia política en particular, con el claro propósito de frenar injustificados embates gubernamentales contra la actividad marítima en general; pudiendo exhibir con orgullo una seguidilla de "triunfos" a la hora de lograr la rectificación o anulación de proyectos de ley o decretos que obedecieron más a una ignorancia supina de la actividad que a una estrategia política determinada.
Por estas horas, la LNA se encuentra inmersa en una de sus más importantes batallas, que intenta poner un alto a la desregulación del sistema de pilotaje y practicaje nacional, y al mismo tiempo desbaratar un descabellado intento de transferir la excelente e internacional formación del personal superior de la Marina Mercante —en manos de la Armada Argentina desde hace 120 años— hacia una institución policial marítima de gran prestigio, pero sin la capacidad ni el expertise para formar personal altamente calificado de nivel universitario, sin ningún fundamento y con el único y aparente propósito de degradar la calidad profesional de hombres y mujeres que, además, integran la Reserva Naval Principal de la Nación.
Por todo lo expuesto este año, no festejaremos como lo hacemos tradicionalmente a bordo de la Fragata ARA Presidente Sarmiento —nuestra sede de honor—. No es tiempo de brindis ni de distracción, estamos en la trinchera tratando de volver al rumbo correcto a la Marina Mercante Argentina. Sepan disculparnos, seguramente el próximo año tendremos motivos sobrados para festejar.
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