PARA ESTRATEGAS NAVALES DE ESCRITORIO

Tiempos difíciles de la patria en la que señores que no han pasado de la orilla de una playa o solo han navegado en cruceros de placer ponen en riesgo el poder naval de la Nación con el silencio cómplice de muchos.
Por Hernán Gavito Director de Asuntos Especiales de la LNA
Publicado: 31-10-2025

Los intereses permanentes de una Nación o de una sociedad son cuestión central. Es evidente que los países exitosos los han identificado y luego, en el caso de las democracias, las distintas alternativas de gobierno los respetan, eventualmente con enfoques diferentes que son solo matices.



Recuperar las Malvinas (que tiene rango constitucional), el reclamo antártico, el acceso universal a la educación de todos los niveles… y algunos más, hasta ahora, y después de más de dos siglos de historia nacional, no parecieran haber estado en duda. Y hay otros. Unos cuantos. La defensa en el sentido territorial también es de primera magnitud y también tiene rango constitucional, es decir, somos eso, para cambiar lo que somos habría que, además de destruir la misma argentinidad, plasmar la nueva identidad en una nueva constitución: como semejante cosa es un delirio sin más ni más, volvamos a la realidad, a lo que los argentinos somos.


Para proveer a la defensa común la sociedad sostiene con sus impuestos a las fuerzas militares, entre ellas, la marina de guerra tan vinculada, además, a los intereses argentinos en el mar y en todas sus vías navegables. Hubo, hace no tanto tiempo, una Armada con portaaviones, submarinos y aviación naval, es cierto que se ha reducido y, se puede decir que esos rubros ya no existen. Ello consecuencia de políticas nacionales, sí, pero, después de la guerra de 1982 también hubo intereses extranjeros presionando para que fuera así.


Ahora bien, pese a todo, la Armada funciona, con sus limitaciones pero está, no parece haber argentinos que sostengan que haya que disolverla, entonces todos estamos de acuerdo en que se la debe seguir sosteniendo. Y, lógicamente, debe tener funciones, entre las que se puede mencionar la de brindar el soporte logístico principal a la presencia argentina en la Antártida. (Vale la pena recordar que hubo un momento, allá por el año 2000, que en el marco de los ajustes de turno, se propuso cerrar las bases antárticas por un año). 


Si la marina de guerra tiene un sentido, sin duda una marina mercante como auxiliar de ella resulta estratégica. Ha sido y es así en todo el mundo y en todos los tiempos. Ese soporte es fundamental como quedó demostrado en la guerra de Malvinas y se vincula a una cantidad de embarcaciones (incluso pesqueras) y a marinos idóneos, unas y otros sin cargo para el estado porque comercian y trabajan en la actividad privada. Más aun, facturan en el país evitando que unos cuantos dólares se vayan al pago de servicios navieros y, si ampliamos el criterio a la actividad pesquera, produce un enorme ingreso de divisas por exportaciones.


Pensar la actividad naviera como estratégica excede los estrechos márgenes de la “candente actualidad”.



DEJE UN COMENTARIO







COMENTARIOS RECIBIDOS


No hay comentarios para esta nota.

Buscador



VER ENCUESTAS ANTERIORES



   Reconquista 385, 3er piso - C.A.B.A. - Argentina
   (54-11) 4394-5469 y 4394-5603
   socios@liganaval.org.ar
   secretaria@liganaval.org.ar
   presidencia@liganaval.org.ar
   admin@liganaval.org.ar
   HOME
   NOSOTROS
   ESTATUTOS
   HISTORIA
   AUTORIDADES
   BENEFICIOS
   NOTICIAS Y ACTIVIDADES
   LINKS
   SOCIOS
   SUSCRIBIRSE AL NEWSLETTER
   VER NEWLETTER
   CONTACTENOS
   LIBRO DE VISITAS
   POLITICAS DE PUBLICACIÓN
Diseño web: Trigono